Es probable que en más de una ocasión te hayas preguntado por qué tu artista del tatuaje te recomienda que no practiques deporte en los días siguientes a la realización de un tatuaje. Pues bien, en este post, MADE INK BILBAO TATTOO STUDIO resuelve tus dudas.
Lo primero que hay saber es que un tatuaje recién hecho tiene dos enemigos fundamentales: la humedad y el roce. Entonces, ¿por qué no es aconsejable hacer deporte nada más tatuarte? Pues, principalmente, por tres razones:
1. En primer lugar, por la irritación que puede provocar el propio movimiento de los músculos y la piel durante la práctica de la actividad deportiva. Dicha irritación, además de ralentizar el proceso normal de curación, aumenta el riesgo de aparición de postillas o, incluso, de que las posibles postillas ya creadas (¡cada cuerpo es un mundo!) pudieran desprenderse antes de tiempo con el consiguiente peligro de que, al caer, arrastren parte de la tinta.
2. En segundo lugar, por el roce continuado que, al hacer deporte, producen la ropa o los calcetines y, por supuesto, los golpes cuando lo que se practican son deportes de contacto. Nuevamente, el riesgo es básicamente el mismo: notable incremento en las probabilidades de que aparezcan postillas o de que se anticipe la caída natural de las mismas.
3. Y, por último, por el sudor asociado inevitablemente a la realización de una actividad física intensa. La humedad, además de aumentar sensiblemente el riesgo de infección del tatu
aje, afecta -y muy negativamente- al proceso de cicatrización de la herida, ralentizando de manera exponencial su curación. Por si esto fuera poco, hay que tener en cuenta que el sudor, al ser un elemento líquido, favorece la expulsión de la tinta: ese sudor sale, precisamente, por los mismos poros de la piel por los que previamente ha entrado la tinta al tatuar, todo lo cual compromete el resultado final del tatuaje y que éste pudiera no ser el deseado.
En resumen, el tatuaje es una herida, no lo olvides, y, como tal, su curación requiere de unos cuidados mínimos que es necesario seguir y respetar para no arriesgar el resultado de la pieza.
Y, entonces, ¿qué tienes que hacer después de tatuarte? Algo muy sencillo: dar tiempo a que el tatuaje seque para que cicatrice correctamente la herida. Recuerda que ese tatuaje recién hecho es una obra de arte que vas a llevar plasmada en tu piel durante toda tu vida, por lo que esperar dos o tres semanas a que cure del todo y bien no van a significar para ti absolutamente nada. No cuidártelo debidamente, en cambio, sí puede marcar una diferencia importante (¡y no para bien!), así que espera, no tengas prisa y, sobre todo, haz caso a tu artista del tatuaje. ¡Se lo agradecerás!
